La Rioja Alta

La Rioja Alta es la Comarca que presenta una mayor diversidad biológica vegetal de la región. En la franja que se extiende desde los Montes Obarenes y la Sierra de Cantabria hasta la Ribera del Ebro, encontramos formaciones de bosque tan distintas como son los hayedos en las zonas más húmedas de la Sierra, o los pinares de pino carrasco u otras formaciones vegetales arbustivas como brezales, espartizales o coscojares.

Un muy importante desarrollo de la agricultura fundamentalmente vitícola, y del pastoreo, que produjeron talas, incendios y roturaciones, transformaron un paisaje en el que abundaban formaciones boscosas.

La romanización condujo al inicio de la desertización del paisaje debido a las nuevas necesidades agrícolas y comerciales. Las tierras de labranza fueron ganando espacio al bosque y así, los cereales, los viñedos y los olivares, característicos de la cultura Mediterránea, conformaron el paisaje.

En la Edad Media el intenso desarrollo agro-ganadero continúa modificando el paisaje original.

A partir de la segunda mitad del siglo XVI, se experimenta un auge en el mercado del vino. La producción vitícola, coexistirá junto con la cerealista y la olivarera. En el siglo XVIII la vid es ya el cultivo principal ocupando tierras antes dedicadas al ganado y sustituyendo los cereales.

El cultivo de la vid estará marcado durante los siglos XIX y principio del XX, por las plagas del mildiu y la filoxera, respectivamente. Muchos espacios fueron entonces dedicados al cereal y al ganado compitiendo entre sí y generando conflictos. Gracias a la implantación de cepas de vid americanas inmunizadas pudo recuperarse el viñedo en gran parte de las tierras de labor.

A partir de los años 50, la mecanización, el uso de herbicidas, pesticidas y la fertilización química, conducen a un nuevo modelo productivo que contribuye a modificar el espacio agrario de la comarca, que conduce al paisaje fundamentalmente vitícola que hoy vemos.

The Rioja Alta

The Rioja Alta is the region with the greatest plant diversity in the Ebro valley. This strip of land, which extends from the Obarenes Mountains and the Sierra de Cantabria to the Ebro river, contains different forests composed of beech trees in the wettest areas of the Sierra, pine trees in the driest hills of the valley, or heather, esparto or kermes oak shrubs on the slopes and plains found in the region.
 
Forests were more abundant in the past, but with the development of agriculture and pastoralism, these were cut down, broken apart and even set on fire, hence why today we see a much more open landscape.
 
The new agricultural and commercial needs brought to the region by the Romanization were a trigger for the deforestation process. Farmland increasingly cleared forest space, thus, cereal plots, vineyards and olive groves began to shape the landscape.
 
In the Middle Ages, the intense agropastoral development continued to modify the territory.
 
From the second half of the 16th century, there was a boom in the wine market, though wine making coexisted with cereal and olive oil production. By the 18th century vine was already the main crop, occupying land plots that had formerly been dedicated to livestock grazing and cereal cultivation.
 
During the 19th and early 20th centuries, the cultivation of the vine was marked by the plagues of mildew and phylloxera, respectively. Many plots had to be re-used to grow cereals and livestock, with growers competing with each other and generating conflicts. This situation lasted a few decades until, thanks to the implantation of immunized American vine stocks, the vineyards recovered and extended again throughout the territory.
 
From the 1950s, the mechanization and the use of herbicides, pesticides and chemical fertilization, led to a new productive model that contributed heavily to modifying the agrarian space of the region.
    

© 2019 San Vicente de la Sonsierra. Todos los derechos reservados.

Please publish modules in offcanvas position.